lunes, 29 de octubre de 2012

¿Agencia de Calidad de qué?


Hace unos días, el MINEDUC puso oficialmente en marcha la más extraña y paradójica instancia de la que el sector de la enseñanza tenga registro en su historia. Se trata de la Agencia de Calidad de la Educación, un impresionante invento respecto de cuyos objetivos, si se puede hablar de tales, fueron entusiastamente puestos en placa de bronce por su recién designado director ejecutivo, Sebastián Izquierdo. “Hoy día toda la comunidad espera que la calidad de nuestra educación chilena mejore cuanto antes. Son demasiadas las cosas que están en juego, por lo tanto, no debemos perder tiempo”, dijo el personero, convencido de que “especialistas con experiencia en educación evalúen y presten apoyo a los establecimientos con problemas y que esa información sea transparente para la comunidad” (latercera.cl, 2 de octubre).
¿Especialistas? ¿Cuáles? Durante décadas, el Ministerio de Educación, y también los think tanks, han hecho gárgaras presentando a estos personajes, los mismos que, oídos una y otra vez o invocados para reforzar el prestigio de alguna decisión, han ido planteando, cada cual con su estilo, las bases del modelo privatizador vigente en el país en materia educativa. En ese curioso desfile de nombres, suelen ser subrayados los de José Joaquín Brunner, autor de la ley marco cuyo criterio rige la enseñanza en el país bajo el impresentable principio de que el pago es un asunto “socialmente aceptado”; de Harald Beyer, hoy ministro, que impulsa la gestión educativa como consorcio y que ha convertido el MINEDUC en un centro de persecución de estudiantes; y de Mario Weissbluth, más conocido hoy por su interlocución con personajes de la farándula, pero que además preside Educación 2020, pretendiendo dictar pautas para “mejorar” la gestión en enseñanza, sin explicar a los ciudadanos en calidad de qué su directorio lo integran los empresarios Felipe Lamarca y Jaime Estévez. Si tan “especialistas” son todos ellos, ¿por qué las políticas que impulsaron durante todos estos decenios en que tuvieron tribuna siguieron profundizando el desastre que vive el país en el sector?
La misma contradicción asoma tras las palabras del ministro Beyer, quien definió la Agencia de Calidad de la Educación como una entidad que “velará por que los establecimientos educacionales se comprometan con estándares mínimos de calidad. Con esto buscamos que se puedan promover cambios que hagan progresar a sus estudiantes  en sus logros académicos y en su formación como personas integrales”. ¿Quiere decir con esto que antes de la citada agencia esos objetivos no existían? Póngase serio ministro: esos objetivos declarados ya estaban, porque es la pretensión de todo ministerio de Educación; sólo que fracasó y sus gestores, que serán los mismos, tendrán ahora un cargo adicional dentro de la burocracia neoliberal. ¿De qué estándares de calidad habla ahora, ministro, si lo único que medirá esa verdadera rama del Servicio Nacional del Consumidor será la pauta dictada a la fecha por el MINEDUC y revisada por su cómplice fundamental, el Consejo Nacional de Educación? De esa dupla han salido, durante décadas, las políticas del desastre educativo actual. La única novedad es que, con el nuevo nombre, el Ministerio de Educación contará con un organismo adicional gracias al cual eximirse de responsabilidades propias cuando los próximos informes internacionales vuelvan a mostrar la inequívoca ruta del fracaso.
___________________________________________________________________
  

“El interés de la ‘revolución primitiva’ se halla en el uso que de ella puede hacerse para impulsar movimientos ante una situación nueva”

Eric Hobsbawm

No hay comentarios:

Publicar un comentario