lunes, 2 de enero de 2012

“Cultura”, Triste Ruta a la Miseria

En Chile se lucra, más que con la educación, con la ignorancia. Mientras la ciudadanía tendrá que seguir esperando antes de saber si algo de la agenda instalada por el movimiento estudiantil imprime efectos sobre las políticas públicas, la retórica de la misericordia ya anticipa hasta qué punto los representantes de la institucionalidad profundizan por estos días la lógica contra la cual nos advertía Pablo Neruda al denunciar, en Los Versos del Capitán, los engranajes de ese sistema que distribuye el hambre y organiza la miseria. 
En efecto, una alianza entre el Consejo de la Cultura y la Fundación Un Techo para Chile acaba de inaugurar la primera etapa del proyecto “Galería Leve”, que no es una exposición ligera sobre la plástica nacional, sino un asunto bastante peor: la iniciativa busca que los jóvenes que viven en campamentos conviertan sus bibliotecas en “epicentros de la cultura” (biobio.cl, 26 de diciembre). La fase preliminar, emprendida en Valparaíso, dará lugar, programadamente, a un despliegue semejante en otras cinco regiones del territorio nacional durante 2012, en lo que sus promotores han definido, haciendo gala del habitual eufemismo en estos casos, como “un proyecto de formación en gestión cultural educativa”.
¿Y por qué no terminar, mejor, con los campamentos, en vez de proyectarlos en el tiempo? Por la misma razón por la que la autoridad sólo está dispuesta a introducir cambios ornamentales en educación, pero sin combatir las causas de su estado decadente. La élite optó por una formación para los que pagan y otra para los que deben vender su fuerza de trabajo para que los primeros tengan capacidad de pago. No se trata aquí, entonces, de recordar simplemente la promesa incumplida de poner fin a los campamentos. El punto es constatar que estos edecanes no sólo no están pensando en una educación como estrategia de desarrollo social, sino, al contrario, se encuentran profundizando un modelo educativo que tiene por condición el mantenimiento de la miseria; que cosifica la cultura para que alguien les dé las gracias por ese modelo milagroso que, en lugar de combatir la pobreza, combate contra los pobres.







“En Lota los mineros dejaron abierto un pique, pensando en el futuro” (Isidora Aguirre).

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